Además de haber sido una revista de lo más interesante desde el 78, el ajoblanco es una sopa fría que está pero que muy rica y que Alaska dice que es el plato que mejor le sale (con lo facilón que es de hacer, espero que Alaska nuna me invite a una cena elaborada).
Necesitamos:
250 gr. de almendras peladas
2 o 3 ajos o los que tú quieras según sea tu vida social después de comer
pan duro y remojado en agua fría (como un cuarto de barra)
aceite puro de oliva
vinagre de jerez (aquí si que es bastante imprescindible)
acompañamiento: Uvas o melón en trocitos.
Paso uno y único. Todo menos el acompañamiento va a la batidora y se le da un meneo hasta conseguir una crema fina y suavecita... no hay pellejos ni nada que haya que pasar por un chino... solo hay que controlar un poco el agua para que no quede ni espesuzo ni liquidurrio. Una vez conseguida la textura ideal se sirve en tazones acompañado de cualquier cosa dulce... las uvas, el melón, pasas, piña... para que haga contraste... en cualquier caso, exquisito.
viernes, 25 de junio de 2010
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